29.6.16

De medo

El monstruo del patio

Un día cuando un niño estaba durmiendo tuvo una pesadilla y al se levantarse,  no se acordaba del sueño y se fue al colegio.

En el recreo estuvo jugando a los monstruos con sus amigos. Un niño era el monstruo azul, el otro verde, y otro el amarillo.
El azul, se llamaba Manuel, el verde Javier y el amarillo Abel.
Manuel se escondió en el pario, Javier en el aula y Abel en ell árbol más grande que vio…

Después de un rato, llegaron una pandilla de niños y primero salió Abel de detrás del árbol. Se me olvidó deciros que Abel iba disfrazado, claro, al igual que Manuel y Javier.
Los niños al ver salir a Abel, se llevaron un susto terrible. Luego, cuando salió empezaron a chillar,y al salir Javier se escaparon corriendo.

Los tres amigos se echaron a reir y la profesora llegó y les preguntó:
-¿Qué habéis hecho niños? Habéis asustado a vuestros compañeras, ¡castigados sin jugar!
Mientras los niños solo decían:
-Pero, pero, pero … 

 


-…Vale!     

Y así aprendieron que no se debe asustar a nadie y que tenían que portarse bien…..                                                                                          

Por Joana

De medo

La niña y el monstruo

 Había una vez una niña que sacaba un poquito el pie fuera de la acera, y ella no 

sabía que había un monstruo.

Un día salió un monstruo a morderle el pie y ella le dijo:

-¡No me muerdas! Pero la niña salió corriendo y el monstruo la persiguó hasta llegar al colegio.

La profesora Manuela le preguntó:
-¿Qué te pasa?

-Que un monstruo me persigue –le explicó la niña.

Manuela le dijo
:
-Yo te ayudo,

Cuando encontraron al monstruo, Manuela le dijo que no volviera a asustar a la niña. La 

niña gritó, ¡monstruo no me comas el pie!   

La niña se escapó corriendo pero se cayó y el monstruo estuvo a punto de comerle el pie, pero Manuela gritó:

-¡No! Agarró a la niña y el monstruo sólo le mordió el pie.

Manuela cogió a la niña,  llamó a la ambulancia y a sus padres y la llevaron al hospital.

El médico les dijo que se iba a recuperar y al monstruo lo encerraron y 
todos fueren felices,  menos el monstruo, claro.


Por Andrea 

De medo

Decidirse a investigar está moi ben, axudar aos demáis... xenial! pero debemos ter en conta os riscos.

¿Qué pasará?


Después de ver que el monstruo no rugía, pensé:

-Creo que no quería hacerme nada-. Me daba miedo incluso pensar que había visto un monstruo. 

Pero como claramente no sabíamos su intención, ni yo, ni tú, ni nadie, fui a verlo.

El monstruo estaba muy triste y le pregunté:

-Hola monstruo, noto que estás muy triste. ¿no es así?

-Sí, -me dijo-. porque nadie quiere jugar conmigo.  
                             
Yo, como claramente vi que me habló, me volví a asustar un poco. Pero él estaba triste, le dije:
-Yo soy tu nuevo amiga,. No te preocupes, y te ayudaré a encontrar nuevos amig@s.

Después de unos años,  los monstruos pasaron a ser la nueva generación de amistades de todos.

¿No quiero volver a ver un monstruo llorando en mi vida!


Por Gloria 


El monstruo de las aceras

Érase una vez un niño que sacó un poco el pie de la acera, y no pasó nada
,
Después volvió a hacerlo y apareció una mano y lo arrastró un monstruo.

El monstruo era terrorífico, malo y feo, tenía pelos por todas partes y no soltaba al niño.
Pero tuvo suerte, sus amigos vieron lo que había sucedido y persiguieron al monstruo y

salvaron a su amigo.

Por Paulo

   
Un ruído debajo de la cama


Érase una vez un niño, Nicolás, que dormía tranquilo y cómodo  en su cama.

De repente empezó a oir unos ruído muy extraños debajo de la cama. Pensó:

-¿Qué puede ser ese ruído?

Se levantó y miró debajo de la cama. Allí se encontró con la cabeza de una person:
-Parece ser un zombi-robot, se dijo aterrorizado.

Pero, sin pensar las consecuencias, empezó a tocarlo. El muñeco tenía un botón de encendido y apagado, y él tocó ese botón
.
El zombi-robot ancenderse, empezó a temblar y sus ojos se volveron verdes y

brillantes…  Se dio la vuelta dispuesto a atacar al niño, se lanzó a sus pies y ¡se los quería comer!

Justo en ese momento, Nicolás se despertó.

Por Lucas

De medo


Fátima, sempre ve o lado bó das cousas e aconsella dar unha oportunidade, hai que escoitar aos demáis aínda que sexan raros.

O monstro

O monstro que me encontrei onte, é moi peludo e non para de gruñir e gruñir… 

Ben, así son, supoño eu…

Este monstro ten o corpo moi colorido, vamos, eu creo que se chama: Señor Colorín (////), así son súas as cores, máis ou menos... Ten os ollos negros e verdes,  moi raro era,  ¿ou non?

Despois tiña os pés de case dous metros, case, e non exaxero nada...

Eu estaba falando con el e a xente mirábanos moi raro, (a min e  a Colorín). Colorin estaba moi contento de poder falar comigo.


Eu creo que nos fixemos amigos, non sei como pasou, pero creo que nos fixemos

amigos porque escoitei o que me contaba.

Non sei por que pensan que os monstros son malos, pero o meu Colorín é moi manso.

Por Fátima



Un  monstro debaixo da cama

É bo ser valente e afronntar os problemas, pero non hai que esquecer que é mellor pedir axuda e consello.


Un día vin un monstro debaixo da miña cama. Saquei o pé e antes de poñelo na alfombra, ruxíu:

-Agggrrrrrrrrrrr!

Volvín meter o pé na cama e non ruxíu máis.

Non dixen nada a ningúen de este suceso, porque pensei que se ían rir de min.

Ao día seguinte, pasou o mesmo, pero esta vez falei con el e fíxenme a súa  amiga.
 E resoltou ser moi simpático.


Por Alba

De medo


Ojo, mamás, las ventanas abiertas pueden ser peligrosas, nunca se sabe cuando puede aparecer un monstruo.  Pero un perro puede ayudar a evitar peligros, yo no digo nada, que todo se sabe:

El monstruo come niños y come pies

Érase una vez  un monstruo que comía niños y pies. Una vez fue a Loureda y se comió a todos los niños y niñas que encontró. 
Después fue a Río Va, al Foxo,  y comió a todos los niños. Siguió hasta Cancelo de Arriba, a Cancelo de Abaixo y a Cancelo do Medio…
Entraba por las ventanas, se  comía a los niños y a las niñas y no dejaba ninguno.

Mamá deja las ventanas abiertas y… ¡casi me come un pie a !, pero estaba despistada
Al darme cuenta, le pegué una patada en la cara y salí corriendo.

Después de eso, el monstruo siguió hasta la casa de Diego, Y  Sky nada más oírlo comenzó a ladrar… 
Diego y sus padres se despertaron consiguiendo salvar a Diego del peligro, y todo gracias a ¡SKY!

Por Sabela

Moraleja: Las mamás que sigan sin querer un perro, pese a todo, para defender a sus hijos e hijas de los monstruos, pueden invitar a Sabela… ( Y si tienen perro, ¡mejor!)



Los compañeros desaparecidos


Había una vez una niña a la que le gustaba mucho gastar bromas a los demás. Y… un día se quedó castigada sin recreo y dibujó a todos los compañeros desaparecidos y ella sola en clase.
Al  día siguiente, salió al  recreo y al  finalizar,  volvió a clase y no había absolutamente nadie.
 Espero…  esperó y como por arte de magia, aparecieron todos sentados en sus sitios! Se lo contó a sus compañeros y les  hizo una promesa
¡No volveré a gastar bromas nunca más!
Y todos fueron amigos.

Por Nayla

El monstruo

Obedecer é bo e aconsellable para os nenos e as nenas, pero,  non tanto para os monstros

Aquella noche saqué el pie fuera de la cama, no lo dejé fuera mucho tiempo….
Pero si lo hubiese dejado,  el monstruo se lo hubiese tragado entero.
Le dije:

Monstruo, monstruo, ruge!

El monstruo no rugió, pero si lo hubiese hecho…. ¡Me hubiese quedado  sin pie

Por Martina

23.6.16

Rematou o curso





Portada: Irene Parga, miña querida alumna, a tí tamén te quero Adriana!
Grazas Irene, moita sorte nos teus proxectos e ilusións.

Chic@o, graciñas a todos e todas por estes dous cursos canda vós. Aprendimos todos e todas de todos, motísimo, ¿verdade?

Una aperta aos vosos pais e  nais, avós, avoas... a tod@s. Amosálledes aos avós e avoas o ben que traballástedes, poñédelles os DVD, facede caso, xa veredes os resultados.
Estade atentos que aparecerán os contos atrasados, sabedes que cumpro as promesas.
Bicos!


Asi comezou O Lagarto, cando estreou escamas novas polas TICs o 13 de febreiro de 2006, levaba o

nome de Magnolia:

Lembrade, 
Hai un lugar no corredor 
para poder medrar,
axudar ao compañeiro,

facer pontes de papel,

esquecer o non sei,
dicir cousas bonitas,
debuxar os soños.

No alto de Pastoriza

onde os ventos zoan,

á beira da Furoca,
nas vellas terras de Arteixo
bravas coma o mar,

Onda tí­ descubres
a fortaleza das súas xentes,
e a túa propia,
na túa Aula, para sempre...


De miedo

Las madres dicen a sus hij@a que tengan cuidado, no hablen con desconocidos, pero parece que no cren mucho en los monstruos. Mamis, creed a vuestras hijas, porque  a veces,  hay monstruos, en los lugares o momentos  más inesperados. Leed  y veréis el susto que se llevó la encantadora Antía. 
Que medo!


Cefarun: Lucas Casas



EL MONSTRUO
Había una vez una niña que  salió de su casa y se encontró… ¡A un monstruo!
La niña  se  asustó mucho y no quiso ni apoyar un pie en el suelo porque pensaba que se lo iba a comer. Entonces, volvió a su casa corriendo a decirle a su madre:

 -¡Mamá, mamá! ¡Hay un monstruo en la calle!

Su madre le contestó:
-No digas tonterías, los monstruos no existen.

La niña insistió:

-Es verdad mamá, ven y lo verás.
Salieron de casa y el monstruo ya se había escondido. Y la madre le dijo a la niña:

-¿No lo ves? Los monstruos no existen. Vamos para casa.
La niña contesto:

-Es imposible, ¡si antes estaba aquí!

Al llegar a casa, la niña volvió a insistir tanto que salieron otra vez y la madre lo vio y se asustó mucho y creyó a su hija.

Y la niña se puso muy contenta.

Por Antía Francos 

Besiños Antía,  eres un encanto, gracias por tu postal,  guardaré en mi corazón tus palabras, te deseo muchísimos años maravillosos. Y a tod@s, sois geniales.

Accidentes domésticos

LA CAÍDA

Un día vino mi primo para mi casa porque su madre no lo había podido ir a buscar al colegio.
Estábamos jugando en mi cama a un juego de mesa, y  salí a la otra habitación a buscar otro nuevo.
De repente, oigo un ruido...

-¡Clac!

Volví a mi habitación pensando que era un ruido de la calle, pero no… ¡Mi primo se había caído de la cama y se había hecho daño en la cabeza!

Fui corriendo para llamar a su madre por teléfono. Salió del trabajo y vino a buscarlo.
Lo llevamos al médico, pero no era nada grave, reposó un poco y pudo volver en dos días al colegio.
 Regresó muy contento de ver de nuevo a sus amigos y le prepararon una bienvenida preciosa.

Por Alejandro Barcia 

Disfrutar




VIVIR EN  RAÑOBRE

Todos los viernes voy a comer a casa de mi abuelo, me gusta mucho sus comiditas, que son tortilla o lentejas, (las comidas más ricas del mundo). Después, siempre llevo mi cepillo,  me lavo los dientes y vamos a pasear a Lola.

En otoño os dije que no se portaba bien,  pero ahora ya se porta mejor. Cuando la subimos no quiere pero yo tengo truquitos: le enseño sus chuches favoritas y viene rápidamente, coge la chuche y salta encima de mí, y no solo eso,  sino que también me relame mucho la cara y se va a su colchón.

Después de esa aventura, estoy con mi abuelo viendo el programa ¡Ahora Caigo! Porque claro, después de llegar hasta Suevos caminando nos cansamos un montón.

Al acabar de ver la tele,  merendamos siempre bocadillos ricos  y hacemos pasatiempos. Anochece sin enterarnos. Poco después, hacemos la cena (pescado) y patatas de su huerta (están muy ricas).  Me lavo los dientes y me acuesto. 
Mientras, mi abuelo me cuenta historias hasta que me duermo. ¡Qué bien me lo paso!


Por Fátima  Mahdaoui 

Misterio


El bosque misterioso


Erase una vez un bosque muy pero que muy grande donde habitaban muchos animales. Era tan grande como bonito. Había  árboles que daban diferentes frutos naranjas, manzanas, limones y muchos otros más.
Tenía lagos cristalinos y ríos muy bonitos, porque el ser humano no había echado nada de porquerías como latas, botellas, pieles de plátano etc.… Pero era muy misterioso y ocurrían cosas paranormales. ¡Había fantasmas y monstruos! Sí,  y  la niña del exorcista… Bueno eso no, pero ¿quién sabe?
A los turistas que querían  explorarlo les decían que no por seguridad. El Triángulo de las Bermudas parecía una patata comparado con este bosque.
Pero un hombre se adentró en el bosque para poner fin a este misterio. Llevaría 15 minutos caminando cuando se encontró una ardilla que le dijo:
- ¿Se puede saber qué haces aquí?
El hombre se asustó y dijo:
- ¡Ahhhhhh! Tranquila,  no voy a haceros daño, estoy aquí de paso.
La ardilla y el buen hombre conversaron toda la noche y la ardilla le explicó que todo era una artimaña de los animales que vivían en el bosque.
Eso sí haciéndole prometer antes que no se lo iba a contar a nadie porque el fin era conservar el bosque limpio.

Moraleja:

Por .Álvaro Fuentes